Antología "Los Lecheros" (2002)
| Porcentaje de mujeres | 37% |
| Relevancia de paratextos | 50% |
| Desarrollo Biografías de antologados(as) | 5% |
| Presencia Imaginario de Valparaíso | 75% |
| Respaldo institucional | 75% |
| Elementos de registro formal del libro | 50% |
Reseña
Esta antología reúne a 19 participantes del taller literario de poesía y prosa realizado por Alejandro Banda durante dos años en el efímero Centro Cultural Los Lecheros, que ocupaba la planta alta del ascensor del mismo nombre ya desaparecido. El volumen, publicado en 2002, incluye un extenso prólogo de acento lírico (escrito por el director del taller) que acentúa el compromiso social como elemento indispensable de toda actividad literaria.
Los participantes poseen muy diversos grados de trayectoria, desde personas que recién empiezan a escribir poesía, hasta autores con cierto recorrido de publicaciones (si bien el acento es en autopublicaciones y editoriales emergentes). Destaca la presencia de personas con una actividad más amplia en el plano académico, así como en artes visuales y escénicas. Estos detalles, en general, están disponibles en la sección “Autores y biografías”, que cierra el libro, donde se puede ver además el amplio rango etario (entre 18 y 54 años al momento de publicación de la antología). La representación de mujeres es relativamente baja (7 entre los 19). Cabe señalar que hay autores seleccionados que no están caracterizados en esta sección, en lo que pareciera un descuido. Asimismo, la paginación presenta errores, lo que afecta la identificación de algunos textos y autores de acuerdo al índice (la atribución de los textos solo se presenta allí). En general, hay que plantear que las decisiones editoriales parecen caprichosas, no resultan absolutamente justificadas.
En lo que se refiere particularmente a los registros poéticos, se puede inferir con razón el dispar nivel de práctica y experiencia que demuestran los textos, más enfocados en la expresión libre de emociones y reflexiones que en una pretensión de precisión o profesionalidad. Llaman la atención, en este sentido, los textos de Anakoreta (seudónimo de Carol Cortés Cifuentes, de 22 años al año 2002), considerando la aserción de que son “sus primeros poemas”, textos consistentes en imaginario y efectos rítmicos; y la escritura de Sofía Vicenti (seudónimo de Gilda Quezada Cornejo, de 19 años a esa fecha), que sabe generar atmósferas inquietantes si bien algo recargadas de adorno. Un punto alto es el de Angie Jorquera Apablaza, de 18 años, con una escritura que sabe manejar un imaginario complejo bien proyectado hacia una síntesis, de una manera muy lograda. Víctor Hugo Gajardo, por otro lado, muestra su relativa ventaja en trayectoria sobre el resto de talleristas al momento del curso, con textos que saben manejar de manera correcta la ironía y la economía de imagen.