"El laberinto de Matta" (2011)

Porcentaje de mujeres 41%
Relevancia de paratextos 100%
Desarrollo Biografías de antologados(as) 0%
Presencia Imaginario de Valparaíso 25%
Respaldo institucional 100%
Elementos de registro formal del libro 50%

Reseña

El laberinto de Matta: Arte carcelario, publicado durante el Festival de las Artes de Valparaíso realizado en enero de 2011 en la ciudad-puerto, es un texto delgado de cuarenta y cinco páginas que pese a su tamaño y encontrarse corcheteado, da cuerpo a un libro significativo en el que cada autor pudo incluir un poema donde expresa su experiencia ante la obra “El espejo de Chronos” del pintor chileno Roberto Matta.

Pero además de su contenido, es un gesto de autonomía intelectual, artística y de agencialidad cultural que debe ser estimado, ya que forma como libro parte de un ejercicio de puesta en valor de los talleres que se imparten en recintos privativos de la libertad. Su encuadernación estuvo a cargo de “internos del recinto penal de Valparaíso”. 500 ejemplares que luego recorrerían los espacios público y privado gratuitamente. “A través de este proyecto se promueven y posicionan los talleres literarios del Complejo Penitenciario de Valparaíso, como un espacio permanente de creación y desarrollo artístico-cultural”, señalan los(as) talleristas o quienes impartieron la experiencia.

Esta palabra adquiere mayor sentido al conocer que el texto estuvo acompañado con música y lecturas, mediante este encuentro interdisciplinario se estaría ampliando los recursos de búsqueda hacia el mito de Chronos pero también de Narciso en palabras de Jojo Fuentes, porque esta contemplación de sí mismos estaría presente en esa observación de un espejo como reflejo idéntico pero desde una perspectiva.

Así, las obras literarias individuales tienen en común aquella azulada pieza de muchas figuras donde difuminado pareciera que el hablante lírico se fuese encontrando consigo mismo durante esta descriptiva contemplación. Más que una contraposición, la mayoría de los discursos líricos relacionan la imagen de la autocontemplación con la de quien se apacigua a sí mismo ante el impedimento de recuperar el tiempo desde el encierro. Hay una problemática que requiere aislamiento y paciencia en el individuo restringido que parece hablarse y darse valor.

Aunque algunos poemas apelan demasiado al recurso de describir el método llevado a cabo junto con la auto referencia, otros en su mayoría alcanzan además de la compenetración con la obra la prolongación de la imagen en la interioridad reflexiva y descriptiva de los propios sujetos creadores. Poemas como “Portal del tiempo” de Rigoberto Mandiola y “Sueño traspasar los muros” de Melany Medina destacan por su intensidad y simbolismo.

Podría tender a pensarse que el entorno artístico y la convicción de los talleristas y ejecutores del taller brindaron las herramientas necesarias, junto con el ambiente y la confianza, para que el resultado de la producción escrita fuese tan bien lograda. Ciertamente alcanzar la emocionalidad en el trasvasije hacia el texto difiere de una conducta habitual y menos en un recinto carcelario donde un sin número de elementos y matices de control desestimularían al ejecutante de la contemplación, la orientación y el ejecutar la producción escrita.

Ciertamente los y las participantes venían de dos talleres respectivos donde se escribía, eran poseedores de relativos grados de conocimiento y eso también se refleja en las composiciones.