"Demo. Breve Antología Literaria Porteña" (2007)
| Porcentaje de mujeres | 20% |
| Relevancia de paratextos | 15% |
| Desarrollo Biografías de antologados(as) | 0% |
| Presencia Imaginario de Valparaíso | 75% |
| Respaldo institucional | 100% |
| Elementos de registro formal del libro | 25% |
Reseña
Esta antología, realizada por Editorial Puertoalegre el año 2007, presenta una serie de autores de poesía, sin indicar criterios ni marcos de selección. Se presenta como una analogía al concepto de “Demo” en música, para invitar al lector a “zambullirse en la obra mayor de uno o más de estos escritores invitados”, según indica en su presentación la editora Marcela Küpfer, quien, a falta de otra indicación, puede considerarse como la responsable de la compilación. La lógica claramente se aparta de la idea de una literatura “docta”, para proponer el placer e interés del lector como valor esencial.
Presenta 20 autores, de los cuales solo 4 son mujeres. No existe la menor indicación biográfica ni bibliográfica de los autores. Cada seleccionado presenta un solo texto, que en general no van más allá de una página.
La calidad de los textos es más bien discreta, y se asume en general poca especialización en estos autores. Es evidente el afán irónico y el ansia de desafío hacia poéticas más estructuradas en la mayoría de estos autores, sin embargo, no logran producir una propuesta efectivamente original.
No obstante, el juicio anterior se refiere a la mayor parte, cabe destacar ciertas voces sobresalientes. C. Faúndez (Claudio Faúndez Ruiz) presenta en La noche un texto de notable precisión de imagen, cuya ironía sabe ser efectiva y de valor expresivo:
Deseamos la noche cuando la noche se ha ido
y el amanecer se dibuja en la arena
en cualquier lugar o estancia, salas de clases
o cárcel de pájaros
Sólo sabemos
que las cuentas de la electricidad nos acercan
más a Dios (p. 26)
Por otra parte, Diego Bustamante, en su texto La ciudad teje en torno a un rico imaginario una notable pieza de inspiración surrealista, con gran fuerza expresiva. Acaso el poema que ejerce el desvío más interesante es Asesinato de arte, de Daniela Monaga; sin una expresividad propiamente lírica, el verso de respiración natural produce una narratividad que ofrece auténtico interés por su cualidad vívida y su honesta ironía:
Sentados con las cabelleras al sol
Comíamos pan con mortadela
En pleno auge del arte en Valparaíso
Mientras los barcos tiraban sus anclajes extrañados
En la espesa y tranquila bahía
Nosotros, los mismos matábamos el arte
Con un cuchillo rojo alojado en la cadera (p. 9)