"Carta de ajuste" (2007)
| Porcentaje de mujeres | 36% |
| Relevancia de paratextos | 100% |
| Desarrollo Biografías de antologados(as) | 100% |
| Presencia Imaginario de Valparaíso | 50% |
| Respaldo institucional | 50% |
| Elementos de registro formal del libro | 100% |
Reseña
La consistencia de proyectos creadores prematuros podría estar sujeta a la idea de una maduración a través del ejercicio creativo y poético, los años que se puedan ejercer o dedicar al oficio de escribir un texto sin ataduras de forma y fondo que tenga tal vez un arraigo en la certeza de una propia existencia durable y no perdurable, pero esta relatividad azarosa de quien no sabe ni puede conocer de antemano la duración de una trayectoria hace posible que el acto de escribir se conciba dentro de un aquí y ahora que puede ser decisivo, aunque no sea siempre de esa manera, por ello la historia de la literatura ha dado testimonio de autores que escribieron sus mejores obras tempranamente y que luego desaparecieron en cuerpo o en obra, y otros que para llegar al clímax necesitaron de toda una vida.
La consistencia así podría ser evaluada con el paso de las décadas, incluso de los siglos, por una humanidad que escasamente lee textos líricos y menos de provincia, por lo que una entrega sin tales expectativas siempre será una forma de perdurar ante la mirada del propio ego que se contenta al menos con el acto de hacerlo, hablo de verbalizar lo que pasa por la mente y el cuerpo, sea o no la conjugación del contexto o el residuo de lo vivido. Ciertamente que dicho camino es incierto, por lo que avizorar los cambios que vendrán, hacen aún más valioso aventurarse a publicar los trabajos iniciales de quienes han optado por ese modo de escritura, donde las puertas estarán siempre abiertas para quienes opten por codificar un presente, sea interior, exterior, o respuesta de lo que afuera suceda.
No será por tanto, deber del(a) propio(a) autor o autora determinar la magnitud de esa resonancia que podría brindar al texto más y mejores lectores, junto con nuevas ediciones y consideraciones desde la recepción, ni siquiera constatar la certeza de sus palabras, y puede que tampoco sea el deber de quienes generan la antología, pues su camino, en el que abundan decisiones por tomar, requiere siempre una medida de conocimiento, lecturas, pero también de pasos guiados por el instinto que se genere de aquello: una selección, como se sabe, requiere dar cabida, pero también restar ante la inmanencia de una medida de papel finita, tinta y otro sin fin de costos que requiere el artefacto libro.
Por lo que una antología de poetas inéditos será siempre limitadísima frente a la amplia producción lírica de tantas personas que escriben poemas, con o sin experiencia, pero que no han realizado el acto de publicar, sea este no solo un tema editorial sino además de condensación del propio capital poético. En esta antología, como puede verse, por inéditos que sean los textos de sus poetas, hay una experiencia acumulada que desborda a sus autores que han nacido durante un periodo cruel de la historia chilena y que, pese a esto y el desconsuelo interior, se formulan susceptibles y a la vez críticos de su propio devenir entre la poesía y la esquiva e indolente sociedad mercantil en la que nóveles se encuentran.
Carta de Ajuste: Antología de poetas inéditos en Valparaíso (1973–1989) propone la lectura de los iniciales proyectos creativos de veintidós autores, “desde los 18 hasta los 34 años de edad” (p. 9), que habitan en la región de Valparaíso, expresamente la mayoría en la conurbación entre Valparaíso y Viña del Mar, pero que provienen de distintas regiones de Chile.
Como se indica en el prólogo de Antonio Rioseco y Juan Eduardo Díaz, el propósito es dar cuenta del trabajo de autores que tienen presencia en el campo cultural pero que no tienen publicaciones individuales, salvo en otras antologías y revistas impresas y electrónicas, para lo cual se realizó el que llaman un “rastreo” de sus acotadas obras dispersas, aunque a la vez reconocen indirectamente que se trata de poetas que recorren la ciudad y que coinciden con quienes “frecuentamos poéticamente”.
Si bien destaca la calidad de los textos líricos seleccionados por pulcra factura e intensidad representativa de lo íntimo y juicioso de sus desvelos, no existe predominio de una representación de la urbanidad portuaria de Valparaíso ni de su imaginario local, pues la actitud de los hablantes líricos no es enunciativa, sino carmínica, lo que podría tener concordancia con la exposición de la interioridad del sujeto fragmentado postmoderno, hijos de los derrotados que fueron beligerantes, y que sin compromisos colectivos batalla a diario con su propia apatía y disconformidad existencial.
Puede leerse: “Lavo mi cara. / Robo un poco de aire para el resto de la noche / e intento darle cuerda / a lo más insondable de mi optimismo” (Macarena Rodríguez, “Ritual inmanente”, p. 89). También, como escribe Reneé Barrientos: “El dolor me parte las raíces / inevitable, urgente tu existencia” (“KGI”, p. 50); “las paredes no soportan el peso de mis sienes” (“Cárcel”, p. 51). Y así lo expresa también Marcela Parra: “Busco mi boleto en los bolsillos / y no lo encuentro y soy la más fea” (p. 32).